Lone Wolf: The Battle for Magnamund...la nostalgia de aquellos maravillosos años
Lone Wolf, The Boardgame: Battle for Magnamund, es producto de un kickstarter del año 2015 en el que se embarcó como diseñador e ilustrador el bueno de Gary Chalk, quien junto a Joe Dever nos alegraron con sus librojuegos (nuevamente de absoluta actualidad y con la segunda tanda de la nueva edición a punto de llegar ya) nuestros ratos de ocio allá por mediados de los 80 y principios de los 90. No exento de polémica por un tema relacionado con los costes de envío del juego a los mecenas relacionado con sus tableros, que son magníficos pero pesaban lo suyo y motivaron una serie de sobrecostes no contemplados. Diseñado en cierto modo tomando como referencia Cry Havoc, donde Gary también colaboró en sus ilustraciones. De hecho, es un juego al que resulta relativamente sencillo aplicar parte del reglamento de la serie Cry Havoc, lo que podría ayudar a disponer de un sistema de juego más estable y entretenido, ya que una de los defectos que se le atribuyen es que, en ocasiones, las reglas no son lo bastante claras.

Battle for Magnamund es un juego de escaramuzas de fantasía para dos o más jugadores. Cada batalla enfrenta al bien contra el mal, y los jugadores pueden controlar un ejército completo o una sola brigada de un bando a la vez. El objetivo es recrear cualquier batalla o escenario de los libros clásicos de Lobo Solitario, y el juego incluye escenarios predefinidos para que puedas empezar a jugar, a los que podrás añadir los tuyos propios con una gran variedad de mapas, no tanto de fichas, ya que sólo se incluyen Giaks, por parte de los Señores de la Oscuridad (con alguna unidad especial como el temible Gourghaz) y tropas de Sommerlund por parte de las fuerzas del Bien. Si en algún momentó se pensó en añadir algún tipo de expansiones que incluyesen más variedad de fichas, nunca llegó a buen puerto. Su reglamento incluye particularidades como el empleo de magia, personajes con habilidades especiales, el uso de moral en los combates o la cohesión de grupos de unidades. Las mecánicas son las clásicas IgoUgo con fases de Disparo Inicial, Movimiento, Disparo de Cobertura, Combate y Moral.

El juego básico consta de figuras planas de cartón (de 3 mm de grosor y troqueladas) en una base de plástico, que se juegan sobre mapas de cartón modulares y cuadriculados. Los mapas son del mismo material que los de Cry Havoc, pero montados, pesados y resistentes.
Durante el Movimiento, aunque no haya que preocuparse reglas sobre líneas de suministro, el posicionamiento correcto de tus fuerzas será clave, no solo para defenderte adecuadamente, sino también para atacar con eficacia y evitar quedar atrapado en los flancos o la retaguardia, lo que podría inclinar la balanza a favor del bando contrario. Los héroes y líderes también son fundamentales, y dado que sobreviven más tiempo y se mueven libremente, suelen tener un papel importante en cualquier escenario, y si entra en juego la Magia, más aún. La decisión sobre su mejor uso recae en cada jugador.

En resumen, es un juego deudor de los clásicos de los años 80, así que no dispone de mecánicas novedosas y tiene su encaje más lógico entre los aficionados a esta magnífica saga, que son muchos. Tiene toda esa esencia y nostalgia de los primeros ocho librojuegos en los que colaboraron juntos Joe y Gary, con ese gran trasfondo que lo convierte también en pieza de colección cotizada (es un juego que no se ve a la venta, así que tienes una gran oportunidad para conseguirlo AQUÍ) para todo buen seguidor de este héroe por antonomasia que es Lobo Solitario.
Un gran trasfondo con una buena idea general de base que de haberse desarrollado más podría haberle dado más vida y recorrido, algo que muchos hubiésemos agradecido, pero quizá mal implementada, lo que le impidió brillar como se hubiera merecido. No obstante, es una maravilla verlo desplegado en la mesa y quien aprecie la Saga y su contenido en lo que vale...no debería dejarlo pasar porque, sin ninguna duda, será también una inversión que se revalorizará con el paso del tiempo.

Deja un Comentario